Se le conoce como "mexicana por nacimiento". Es la única que se alimenta del fondo marino, para ello da "mordidas" al fango que luego filtra a través de sus barbas quedándose con pequeños crustáceos.
Durante el invierno en México presenta un comportamiento único conocido como de "ballenas amistosas", ya que se acerca a las embarcaciones y es posible verlas muy de cerca. Por lo tanto, sostiene una creciente industria turística de observación. Su tamaño máximo es de 14 m., su peso de 33 toneladas y es lenta al desplazarse.
Debe su nombre a la coloración de su cuerpo que es una combinación de su pigmentación natural, gris negruzco jaspeado, y las cicatrices producidas por colonias de cirrípedos (crustáceos) que murieron y se desprendieron, con manchas irregulares blancas que forman un diseño característico que permite diferenciar a cada individuo. Carece de aleta dorsal. Su soplo es bajo, de 3 a 4 m., en forma de V o de corazón.

Habita en todo el Pacífico Norte. Las ballenas grises que vienen a México pertenecen a la población Americana o del Pacífico nororiental.
Realiza migraciones muy largas, desde sus zonas de alimentación en los Mares de Bering y Chukchi hasta las costas de Baja California Sur. En México se concentra de enero a abril, principalmente en las lagunas costeras de Ojo de Liebre y las lagunas adyacentes de Guerrero Negro, San Ignacio y Bahía Magdalena. Además un número variable de individuos, al parecer dependiendo de la temperatura del mar, penetra al Mar de Cortés. Por sus hábitos costeros, estos lugares son únicos en el mundo para observarlas.