Jaguar

Dónde viven: Ecosistemas

Manglares



Foto: WWF / Octavio Aburto

Su nombre proviene de la palabra mangle, ya que dicho árbol es el principal constituyente de este ecosistema. Los manglares cubren aproximadamente entre el 60 y 75% de la línea costera mundial y su distribución está limitada a las zonas tropicales y subtropicales. Brasil, Indonesia y Australia son los países con mayor abundancia de manglares, con México en el sexto lugar. Su distribución más al norte en el Pacífico de América es Baja California Sur, México. En esta región, pese a sus condiciones de aridez, escasas precipitaciones y un clima caluroso, se pueden encontrar, además de esteros, oasis, lagunas y bahías, los humedales de manglar. Si bien no son tan “exuberantes” como en las zonas tropicales, son altamente productivos por ser refugio de cientos de especies de flora y fauna marina.

Los manglares, también llamados bosques de manglar, aportan oxígeno y son reguladores de clima, ya que protegen a las costas de inundaciones, huracanes y oleajes. Evitan la erosión de la línea de costa por las tormentas y la desembocadura de los ríos.

Existen tres tipos de manglares: rojo, blanco y negro. Entre ellos habitan una gran cantidad y variedad de aves, mamíferos, peces e invertebrados. Algunas especies como el camarón, el callo de hacha y los pargos son de gran valor comercial. Ciertas especies pasan parte de su ciclo de vida en este ecosistema y otras solo llegan para alimentarse o resguardarse temporalmente.


  • Son ecosistemas de elevada biodiversidad y productividad debido a su alto contenido de materia orgánica.

  • De forma similar a otras plantas y árboles, funcionan como "pulmones" porque producen oxígeno y capturan el bióxido de carbono del aire.

  • Son usados para la recreación pasiva, los deportes acuáticos y las actividades turísticas.

Pastos marinos


Foto: Manu Sanfelix

Llamados también “las selvas del mar”, los arrecifes rocosos o de coral son la máxima expresión de la vida marina y el ecosistema con mayor biodiversidad en el planeta: 30 de los 34 grupos taxonómicos existentes están presentes en los arrecifes.

Pueden cubrir áreas muy extensas y formar atractivos paisajes submarinos, donde dominan rocas y corales. Son hábitat de una gran variedad de fauna asociada como peces, crustáceos, equinodermos y moluscos y ambientes ideales para la reproducción y crianza de especies con valor comercial. También protegen las zonas costeras ante tormentas y huracanes y son un atractivo turístico por su belleza y la claridad de sus aguas.

  • Son de enorme importancia para el ecosistema marino, debido a que sus hojas y tallos ofrecen un hábitat adecuado para el desarrollo de gran número de especies .

  • Ofrece alimento y cobijo a especies vegetales y animales, entre ellas especies pesqueras de importancia comercial.

  • Generan oxígeno, no solo en el agua sino también a la atmósfera debido a la difusión gaseosa del agua al aire. Se estima que un solo metro cuadrado de pastos marinos puede llegar a producir unos 10 litros de oxígeno por día

  • Son fundamentales en el mantenimiento de la línea de costa y la estabilidad de las playas de arena y los fondos marinos, ya que sus tallos retienen sedimentos, sus hojas reducen el movimiento del agua y la acumulación de sus hojas muertas en la playa reduce el impacto de las obras sobre éstas.

  • Forma arrecifes-barrera que protegen la costa de la acción de las olas y las corrientes marinas

 

Arrecifes rocosos o coralinos


Fotos: WWF

Llamados también “las selvas del mar”, los arrecifes rocosos o de coral son la máxima expresión de la vida marina y el ecosistema con mayor biodiversidad en el planeta: 30 de los 34 grupos taxonómicos existentes están presentes en los arrecifes.

Pueden cubrir áreas muy extensas y formar atractivos paisajes submarinos, donde dominan rocas y corales. Son hábitat de una gran variedad de fauna asociada como peces, crustáceos, equinodermos y moluscos y ambientes ideales para la reproducción y crianza de especies con valor comercial. También protegen las zonas costeras ante tormentas y huracanes y son un atractivo turístico por su belleza y la claridad de sus aguas.

  • Protegen la costa de marejadas y oleajes fuertes durante tormentas y huracanes.

  • Modifican la velocidad y dirección de las corrientes marinas.

  • Exportan nutrientes a los sistemas terrestres y reciben nutrientes de ellos.

  • Sirven de hábitat para muchas especies marinas de consumo humano.

  • Poseen un gran valor escénico por su variedad de colores y formas.

  • Son fuente de recreación para personas que practican deportes acuáticos.

Jaguar > Selva tropical húmeda


Jaguar

El jaguar cumple diferentes funciones en un ecosistema, entre ellas, ayuda a controlar el número de herbívoros, porque de lo contrario se incrementarían y se acabarían las plantas. También mantiene saludables a las poblaciones de herbívoros al cazar a los animales débiles, enfermos o viejos. Sin el jaguar, los carnívoros medianos aumentarían su número y podrían llegar a reducir las poblaciones de aves y mamíferos que ayudan a dispersar semillas y controlar la abundancia de insectos.

Las selvas tropicales lo proveen de refugios y de una diversidad de presas, dos factores clave para garantizar su sobrevivencia a largo plazo en estos ambientes.


Selva tropical húmeda

Foto: Heliot Zarza

Es un ecosistema lleno de vida, exuberante en toda la extensión de la palabra, con plantas y animales en todas las direcciones desde el suelo hasta la copa de los enormes árboles a más de 35 metros de altura.

En él se aprecian claramente tres estratos arbóreos bien definidos: el superior localizado entre los 20 ó 25 y 35 ó 40 metros; el medio entre los 13 y 24 metros; y el inferior entre los 5 y 12 metros. La vegetación está verde todo el año, debido a la cantidad de lluvia.

Este ecosistema es el hogar de una gran diversidad de animales y plantas, muchas de las cuales se encuentran en peligro de extinción, como águila arpía, mono aullador, tapir y jaguar, por mencionar solo algunos.

Entre los servicios ambientales que proporciona este ecosistema se encuentra la captura de bióxido de carbono (CO2), uno de los gases de efecto invernadero, ya que las plantas lo absorben para generar materia viva y a su vez proveen de oxígeno. Comunidades humanas dependen de que las selvas tropicales húmedas se conserven, pues de ellas extraen alimentos (carne, semillas, tubérculos, etc.), medicamentos, minerales, y maderas preciosas como la caoba y el cedro. Algunas de las últimas regiones donde domina este ecosistema son Los Tuxtlas, Veracruz, y la Selva Lacandona, Chiapas.


Jaguar >Selva tropical seca


Foto: Heliot Zarza

A diferencia de la selva tropical húmeda, este ecosistema se caracteriza por una marcada estación seca, donde llueve muy poco o casi nada a lo largo de 6 meses del año, temporada en la que precisamente la mayoría de las plantas (95%) pierden sus hojas.

Tiene árboles de corta altura de entre 4 y 10 metros, con 2 estratos bien definidos: el dosel y el sotobosque. Debido a lo anterior, también se le conoce como selva baja.

Al ver el paisaje seco de esta selva algunas personas piensan que carece de vida o que tiene pocos animales, pero en realidad es todo lo contrario: biológicamente las selvas tropicales secas mantienen una enorme diversidad de plantas y animales, gran parte de las cuales solo se encuentran aquí.

En esta selva viven especies de vertebrados de importancia biológica y económica y especies en peligro de extinción como las ranas arborícolas, el  cocodrilo de río y la tortuga laúd. Entre las aves, estas selvas son refugio para la guacamaya verde y numerosos pericos, así como de una pequeña ave insectívora (Vermivora ruficapilla) que comúnmente busca su alimento en las hojas muertas. Bajo este microhábitat es posible encontrar hasta 10 veces más insectos que en las hojas verdes.

La selva tropical seca provee de innumerables servicios ambientales de los cuales el hombre es uno de los principales beneficiarios: la regulación climática a nivel regional, alimento para el ganado y ser humano, materiales de construcción como la leña e insumos para las artesanías, como los alebrijes del palo mulato perteneciente al género Burcera. Este ecosistema se ubica a lo largo de la costa del Pacífico mexicano, desde Sonora hasta Chiapas, por ejemplo en la región de Chamela, Jalisco.


Jaguar >Matorral xerófilo


En este ecosistema la comunidad vegetal está formada por arbustos y árboles bajos entre 2 y 7 m de altura. La mayor parte de las plantas que lo constituyen pierden su follaje durante un periodo prolongado del año, para evitar la pérdida de agua. Debido a ello, las plantas dominantes son arbustos con pocas hojas entremezclados con plantas espinosas conocidas como cactáceas.

Tiene dos estratos bien definidos: el arbóreo y el arbustivo. Su clima es seco desértico con lluvias escasas.

Alberga un gran número de plantas y animales endémicos y amenazados por las actividades humanas: serpientes de cascabel, escorpiones, aves como el águila real y el correcaminos y coyotes, venado cola blanca y puma, los cuales forman parte de la cosmovisión de los grupos indígenas de México.

De este ecosistema no se comercia madera, pero sí se ocupan algunos árboles para leña o carbón. En el norte del país se trafica con cactáceas, muy demandadas por los coleccionistas en el mercado internacional.

Se encuentra en las zonas áridas de Baja California, Sonora y Chihuahua hasta el Valle de Tehuacán-Cuicatlán, localizado entre Puebla y Oaxaca.

 


Mariposa Monarca >Bosques templados


Foto: WWF-Telcel/Pablo Cervantes

Los bosques que la mariposa Monarca elige para hibernar constituyen un santuario revestido con árboles de oyamel, pino y encino. Son albergue de una gran variedad de animales que incluyen salamandras y ajolotes. Están habitados también por culebras, víboras de cascabel, zopilotes, halcones de cola roja, calandrias y colibríes.

Estos bosques templados, localizados en Michoacán y el Estado de México, se transforman cada invierno por la presencia de las Monarca. Gracias a las coloridas alas color naranja rojizo de las mariposas, los árboles se iluminan de manera espectacular. Por lo general, esta especie selecciona a los árboles de oyamel para pasar el invierno. Dichos árboles se encuentran en las montañas más altas de México, entre los 2,400 y los 3,600 metros de altitud, en laderas o cañadas húmedas.

El bosque de oyamel puede estar mezclado con cedros, pinos y encinos. Su humedad hace que el suelo esté cubierto por musgos y que haya una gran cantidad de hongos en la época de lluvias. 

Los bosques son parte de los ecosistemas templados de México, que se distribuyen en las altas montañas, incluyendo las Sierras Madres (Oriental, Occidental, del Sur) y el Eje Volcánico Transversal. Las altas montañas del Eje funcionan como islas, ya que mantienen ecosistemas templados en sus partes altas, rodeados de ecosistemas tropicales secos en sus partes bajas. Las mariposas encuentran en las alturas condiciones de temperatura, humedad, viento e insolación que le sirven de protección durante el invierno.

El santuario de la Monarca alberga una gran variedad de animales típicos de lugares templados: como ranas arborícolas, lagartijas, y culebras. Hay una diversidad alta de aves con más de 130 especies que incluyen: tordo de pecho rojo, matraca serrana, gallina de monte coluda, cernícalo, gavilán pajarero, halcón cola roja, carpintero, pavito, clarín. Son inquilinas también las ardillas, montículos de tuza, conejos, musarañas ratones, tlacuaches, armadillos, zorrillos, murciélagos. Y precavidos habitantes como los venados, coyotes, y gatos montés que suelen estar escondidos, pues son animales altamente perseguidos por los cazadores.

Todas las especies desempeñan un papel importante que mantienen la salud de este espacio. Por ejemplo, los ratones y ardillas dispersan las esporas de los hongos que hacen las veces de raícillas secundarias de los pinos y oyameles. Sin los filamentos de estos hongos, estos árboles no pueden obtener los nutrientes necesarios del suelo y crecer sanamente. Estos hongos producen frutos bajo la tierra que son detectados por el agudo olfato de los roedores. Los roedores los escarban, se los comen y los dispersan por otras partes, fertilizando de esta manera el bosque.

Los bosques constituyen ecosistemas vitales pues funcionan como fábricas de agua, ya que favorecen la captación hídrica, resguardan la biodiversidad, fijan el carbono y satisfacen necesidades recreativas y espirituales.


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